03 de julio, 2020

Adaptación de espacios sociosanitarios ante la COVID-19

espacios sociosanitarios

 

La irrupción de la COVID-19 nos ha puesto a todos en una situación total de vulnerabilidad, especialmente a un sector de la población al que es preciso cuidar: a los mayores. Con una media de 44 años y una esperanza de vida de 83, España es un país envejecido: aproximadamente el 20% de la población está representado por personas mayores de 65 años.

Así afecta la COVID-19 a los más mayores

Los estudios realizados hasta el momento han demostrado que la infección causada por el virus SARS-CoV-2 afecta de forma grave al sector de población más mayor (a los mayores de 65), especialmente si tienen patologías cardiovasculares previas, patologías respiratorias crónicas o diabetes.

Se ha demostrado que este virus se transmite principalmente por contacto directo, de ahí las medidas de seguridad e higiene establecidas por las autoridades sanitarias entre las que se incluyen una distancia de dos metros y el uso de mascarillas. Esto se debe a que el contagio se produce por un contacto directo con gotas respiratorias que superan las 5 micras, que no permanecen suspendidas en el aire, pero quedan depositadas en manos y superficies u objetos durante varias horas, y si, una vez que se ha tocado dicha superficie, se llevan las manos a la cara (especialmente en zonas mucosas, como la nariz, los ojos o la boca), el riesgo de contagio es alto.

Asimismo, además de a título personal, espacios sociosanitarios y hospitales deben tener un mayor cuidado, ya que también se ha descrito una transmisión nosocomial en dichos centros.

Estas son algunas de las medidas que deben llevarse en espacios sociosanitarios

En estos espacios, el principal objetivo debe ser proteger tanto a este grupo de población, que es el más vulnerable a la infección por COVID-19, como a los trabajadores. Pero sin llegar a convertirlos en espacios dehumanizados con una marcada distancia entre paciente y visitante.

Se analizarán los espacios comunes tanto para el personal médico como para los pacientes con el fin de evaluar si se pueden destinar a otras funciones. También se analizará el flujo de personal para establecer turnos en espacios comunes y evitar el mayor número posible de cruces, garantizando la distancia de seguridad de 1,5 metros.

En primer lugar se ha de establecer un plan de comunicación interno en el que se aclaren las medidas de seguridad y los protocolos de actuación. Dicho plan deberá repartirse entre los trabajadores y también a los residentes y visitantes, ya que el fin que se persigue es uno: garantizar la salud de todos.

De manera adicional, se colocarán carteles informativos de las medidas higiénicas.  Se podrá señalizar la dirección en el suelo y también a nivel vertical para delimitar los espacios de trabajo y los flujos de personal.

Se pondrá a disposición de todos soluciones hidroalcohólicas, pañuelos desechables y contenedores de residuos con pedal.

Se restringen las visitas que carezcan de vinculación profesional al centro para evitar la posible entrada del virus a los centros. Menos aún se permitirá la entrada a quienes presenten cualquier síntoma.

De igual manera, también se prohiben las salidas del centro para los residentes hasta que se reevalúe esta recomendación.

Los empleados deberán trabajar con guantes y Equipos de Protección Individual (EPI). Antes y después de colocarse el uniforme de trabajo y de contactar con cada residente, deberán realizar una correcta higiene de manos y cambiar los guantes.

Siempre que sea posible, se optará por utilizar equipo desechable. En caso de no ser así, se debe limpiar y desinfectar antes de su uso en cada paciente.

Las zonas comunes se mantendrán clausuradas para disminuir al máximo la interacción entre residentes y la posibilidad de contagio. Se pueden plantear alternativas rotativas siempre que se puedan mantener los dos metros de distancia y se proceda a realizar una exhaustiva limpieza posterior. No obstante, se tendrán en cuenta a aquellas personas cuyo trastorno las obligue inevitablemente a deambular; en esos casos, se procurará que las zonas de deambulación se mantengan claramente definidas.

Habrá programas intensivos de limpieza, con especial atención en las zonas más transitadas y en las superficie de frecuente contacto como pasamanos, pomos de puertas, ventanas, mesas, sillones…

Los cuidados necesarios para cada residente se indicarán en la puerta de su habitación.

Siempre que sea posible, deberá hacerse la prueba diagnóstica de confirmación de infección por SARS-CoV-2.

En caso de que algún residente dé positivo, deberá:

  • Permanecer aislado en una habitación individual con buena ventilación y baño propio durante un mínimo de 14 días o hasta que el paciente dé negativo en la prueba rspiratoria.
  • Las salidas de la habitación deberán restringirse. En caso de que sean necesarias, el paciente deberá ir protegido con una mascarilla y proceder a lavarse las manos antes y después de colocársela.
  • Salvo en caso de necesidad, no se realizarán traslados al hospital.
  • Se identificará a todas las personas que tuvieron contacto con el paciente mientras este presentaba síntomas.

En el caso de que sea un trabajador quien presente síntomas:

  • Deberá avisar al departamento de Prevención de Riesgos Laborales para que le realicen la prueba diagnóstica de laboratorio.
  • Se le aconsejará permanecer en cuarentena su domicilio habitual durante un mínimo de 14 días o hasta que los síntomas desaparezcan.
  • Deberá identificar a todas aquellas personas con quienes haya tenido contacto mientras presentaba síntomas.

Un diseño que se adapte a la nueva realidad

A fecha de octubre de 2019, España contaba con 5358 centros de residencias, sumando un total de 372 985 plazas. A ello hay que sumarle los centros de día y hospitales, además de aquellas personas que reciben ayuda domiciliaria. En definitiva, se trata de una enorme cifra tanto de personas como de espacios que deben garantizar la salud de residentes, trabajadores y familiares. Por ello es fundamental reevaluar los espacios, haciéndolos más salubres y sostenibles para todos.

En Proasur poseemos una consolidada trayectoria en el diseño de interiores, ofreciendo un servicio integral y totalmente personalizado que va desde el análisis de espacios y asesoramiento técnico hasta la adaptación del mobiliario existente a las nuevas necesidades o creando desde cero diseños que cumplen con las normativas de seguridad y salud y accesibilidad universal.

En Proasur hemos desarrollado un protocolo de actuación ante la nueva normalidad para los espacios sociosanitarios. Solo necesitas descargarlo aquí.